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Vida marina

Investigador de ballenas concluye décadas de activismo

Paul Spong se retira de la comisión ballenera tras casi sesenta años dedicados al estudio de las orcas salvajes y a la defensa de la vida marina.

Publicado por Mongabay · · 2 min de lectura

Investigador de ballenas concluye décadas de activismo
Imagen: Mongabay

El veterano investigador de ballenas Paul Spong ha marcado el fin de su prolongada participación en encuentros internacionales de conservación tras la septuagésima reunión de la Comisión Ballenera Internacional en Hobart, Tasmania. A los ochenta y siete años, Spong asistió a las sesiones desde finales de septiembre hasta principios de octubre antes de anunciar que él y su compañera, la investigadora de ballenas Helena Symonds, darían un paso al costado para que científicos más jóvenes continúen con su labor de defensa.

Originario de Nueva Zelanda, Spong ingresó al campo de la ciencia de los mamíferos marinos en 1967. Tras estudiar psicología fisiológica en California, fue contratado por el Acuario de Vancouver para realizar ensayos auditivos y de comportamiento con una orca capturada llamada Skana. Al reconocer la complejidad cognitiva y la autoconciencia del animal, instó a las instalaciones canadienses a liberarla en la naturaleza. El acuario se negó, puso fin a su empleo y mantuvo a la orca hasta su muerte en 1980.

La experiencia llevó a Spong a establecer una base en la isla Hanson, situada cerca de la isla de Vancouver, en Columbia Británica, en 1970. Lo que comenzó como un proyecto de un solo verano evolucionó hasta convertirse en OrcaLab, un puesto permanente de investigación que él y Symonds establecieron a finales de la década de 1970. Tras un incidente a principios de la década de 1980 en el que numerosas embarcaciones comerciales rodearon a una madre y a su cría recién nacida cerca de Cracroft Point, los dos científicos decidieron dejar de rastrear las manadas en barco.

En su lugar, los investigadores instituyeron una estrategia de monitoreo totalmente pasiva que evita perturbar la vida marina. Sus instalaciones mantienen una red acústica de hidrófonos que abarca setenta kilómetros cuadrados de hábitat crítico designado para las orcas residentes del norte. El sistema acústico opera junto con cámaras de video automatizadas, incluidas instalaciones ubicadas en zonas costeras locales donde las manadas residentes se reúnen para frotarse contra piedras lisas.

A lo largo de su carrera, Spong combinó la observación científica con el activismo ambiental. Colaboró en los primeros esfuerzos contra la caza de ballenas analizando registros marítimos para localizar flotas comerciales, recorrió Canadá con exposiciones educativas y presionó para liberar a Corky, una orca en cautiverio que continúa retenida en California. Tras colarse por primera vez en una conferencia ballenera en Londres en 1975, Spong monitoreó la comisión durante décadas, respaldando la prohibición global de 1982 sobre la caza comercial de ballenas. A pesar de los desafíos ecológicos actuales, como los cambios climáticos, Spong mantiene el optimismo respecto a la preservación de los hábitats de los cetáceos.