Vida marina
Los humanos alteran la conducta y supervivencia de peces
Científicos instan a gestores pesqueros a proteger la variación conductual en especies acuáticas para reforzar su resiliencia ante cambios ambientales.
Publicado por Phys.org · · 2 min de lectura

Los peces individuales muestran rasgos de personalidad distintivos como la audacia, la timidez y la sociabilidad, incluso dentro de poblaciones clonadas criadas en entornos de laboratorio idénticos. Científicos que revisaron estudios sobre peces en dos revistas de ecología explican que esta diversidad conductual está generalizada en todos los vertebrados acuáticos examinados y desempeña un papel vital en la supervivencia de las poblaciones.
Sin embargo, las actividades humanas modernas están reconfigurando sistemáticamente estos patrones de comportamiento naturales. Factores como la degradación del hábitat, las barreras migratorias, los contaminantes químicos, la iluminación nocturna artificial, las fugas de la acuicultura y la captura selectiva ejercen presiones evolutivas distintas de la selección natural, según expertos en gestión pesquera de institutos de Berlín.
La pesca con caña y las capturas comerciales eliminan con frecuencia a los ejemplares más audaces y activos, dejando atrás a los individuos más cautelosos. En aguas intensamente explotadas, las poblaciones de carpas y lucios tienden a una mayor timidez, lo que reduce la actividad natatoria y puede reestructurar la dinámica depredador-presa y la competencia ecológica en sistemas enteros de agua dulce.
La contaminación altera aún más la conducta acuática. Experimentos suecos revelaron que la contaminación con ansiolíticos redujo a más de la mitad la variación natural en el movimiento de los guppies, mientras que los residuos de fármacos y la cocaína hicieron que las percas y los salmones se movieran en exceso, volviéndolos mucho más vulnerables a los depredadores. La iluminación artificial también atrae invertebrados a la superficie del agua, alterando el modo en que se alimentan los peces cercanos.
Proteger la variación conductual
Conservar rasgos de comportamiento diversos funciona como una salvaguarda evolutiva frente a los cambios ambientales. Por ejemplo, las poblaciones de salmón del Pacífico en diferentes ríos dependen de calendarios de migración y distancias de viaje distintos, lo que garantiza que los fracasos reproductivos relacionados con el clima en un curso de agua se compensen con una cría exitosa en afluentes cercanos.
Para salvaguardar este repertorio conductual, los investigadores recomiendan implementar límites de captura por tallas que protejan tanto a los ejemplares pequeños como a los peces excepcionalmente grandes y audaces. También abogan por distribuir la presión pesquera, mantener hábitats acuáticos complejos y utilizar dispositivos de rastreo por biotelemetría para incorporar los patrones de conducta directamente en las políticas de conservación.


