Insectos y polinizadores
Las colmenas de abejas actúan como un solo animal
Un nuevo análisis compara las colonias con superorganismos mamíferos y sugiere que las prácticas apícolas alteran sus ciclos biológicos.
Publicado por Phys.org · · 2 min de lectura

La apicultura tradicional considera a la colonia de abejas como una agregación de criaturas distintas, que abarca una reina ponedora junto a varios cientos de zánganos y decenas de miles de laboriosas obreras. Cada miembro cumple con tareas asignadas que mantienen la colmena en funcionamiento. Sin embargo, hallazgos recientes publicados en Insectes Sociaux sugieren un cambio conceptual, proponiendo que toda la colmena funciona como una entidad cohesiva comparable a un solo animal cuyas células son las abejas individuales.
Los investigadores Hannes Bonhoff, biólogo formado en la Universidad de Lund, y Heikki Helanterä, profesor de la Universidad de Oulu, examinaron las implicaciones biológicas de esta perspectiva. Sugieren que ver al colectivo como un superorganismo unificado revela patrones de vida que recuerdan a los mamíferos, incluyendo fases de desarrollo que comienzan a partir de un solo insecto, transitan por etapas de crecimiento y terminan inevitablemente con el envejecimiento natural.
El comportamiento reproductivo también refleja una intensa inversión parental, según el artículo. Durante el proceso de enjambrazón, la reina existente parte con aproximadamente la mitad de las obreras para establecer otra residencia en otro lugar. La población restante acoge a una reina recién emergida, que hereda un nido consolidado, reservas nutricionales y una estructura física intacta, mientras aprende la comunicación esencial mediante danzas y los lugares de recolección de alimento de los residentes sobrevivientes.
Rethinking apiary interventions
Los investigadores sostienen que reconocer a las colonias como unidades biológicas completas podría transformar las estrategias apícolas a nivel mundial. Las técnicas de manejo contemporáneas apuntan con frecuencia a mantener las colmenas en un estado de juventud artificialmente perpetuo, sustituyendo reinas con regularidad o frenando enjambres mediante intervención humana.
Dichas prácticas podrían socavar de forma inadvertida los mecanismos naturales de supervivencia de la colonia frente a amenazas graves, incluidas las infestaciones por los destructivos ácaros varroa. Según los autores, alinear las estrategias de manejo con la verdadera biología reproductiva de la especie podría fomentar métodos apícolas más humanos y resilientes que protejan mejor a estos polinizadores vitales.


