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Aves

Huesos del cuello protegen a aves marinas buceadoras

Un estudio revela cómo vértebras cervicales únicas evitan lesiones mortales cuando los alcatraces impactan el agua durante sus veloces zambullidas.

Publicado por Phys.org · · 2 min de lectura

Huesos del cuello protegen a aves marinas buceadoras
Imagen: Phys.org

Los alcatraces atlánticos se lanzan hacia el océano desde alturas de unos treinta metros para atrapar peces. Entrar al mar a velocidades que superan los cien kilómetros por hora genera una intensa fuerza física, pero estas aves marinas evitan lesiones graves en el cuello en cada intento de caza.

Morfología ósea

Un proyecto de investigación liderado por la Universidad de Washington exploró los rasgos anatómicos que permiten tales zambullidas a gran velocidad. En un artículo publicado en Anatomical Record, los investigadores explicaron que los alcatraces y los piqueros poseen modificaciones estructurales en sus columnas cervicales que los protegen de traumatismos por compresión.

Aunque investigaciones anteriores destacaron el papel de los grupos musculares circundantes en la estabilización del cuello, los científicos querían examinar directamente la estructura esquelética. El cuello de los alcatraces contiene quince vértebras individuales alineadas en una suave curva. Mediante tomografías computarizadas de especímenes aviares de museo y evaluaciones de forma tridimensional, el equipo comparó a las aves buceadoras con especies de diferentes hábitos de forrajeo.

Los modelos resultantes mostraron que las especies que se lanzan en picada presentan vértebras más anchas, gruesas y cortas que se asemejan a bloques robustos. Además, los alcatraces y piqueros poseen una zona de contacto articular adicional a lo largo de sus vértebras segunda a sexta. Esta articulación extra evita la flexión excesiva hacia atrás al entrar al mar en ángulo, dirigiendo la presión física de forma segura hacia abajo a lo largo de la columna vertebral.

Paralelos entre especies

Los investigadores también observaron formas de vértebras robustas comparables en los martines pescadores, a pesar de que estas aves más pequeñas pertenecen a un linaje no relacionado y carecen de la faceta adicional encontrada en piqueros y alcatraces. A pesar de las grandes diferencias de masa corporal, ambos tipos de aves experimentan una tensión mecánica idéntica por unidad de área del cuello, y el impacto máximo llega aproximadamente cinco milisegundos después del contacto con la superficie.

Los científicos tienen la intención de realizar análisis más profundos sobre la distribución de la fuerza espinal durante las entradas en el agua. También sugieren que estos marcadores estructurales específicos podrían ayudar a los paleontólogos a reconocer adaptaciones para el buceo en picada dentro del registro fósil aviar.