Saltar al contenido

Reptiles y anfibios

El clima podría alterar los movimientos de los lagartos

Una nueva investigación revela cómo el alza térmica podría alterar el movimiento del lagarto ocelado en su hábitat, afectando su conducta y supervivencia.

Publicado por Phys.org · · 1 min de lectura

En el mapa: Lagartos

El clima podría alterar los movimientos de los lagartos
Imagen: Phys.org

El cambio climático está reconfigurando las rutinas diarias del lagarto ocelado, una especie de reptil de gran tamaño nativa de las regiones mediterráneas, según un estudio reciente. Estos lagartos, conocidos como Timon lepidus, dependen en gran medida de la temperatura para regular sus funciones corporales, lo que los hace especialmente vulnerables a las cambiantes condiciones ambientales.

La investigación, liderada por Antigoni Kaliontzopoulou, de la Universidad de Barcelona, analiza cómo el aumento de las temperaturas influye en su movilidad. Aunque algunos lagartos, denominados 'generalistas', mantienen la flexibilidad en sus movimientos incluso a temperaturas más altas, otros, llamados 'especialistas', tienen dificultades para adaptarse, lo que reduce su capacidad para acceder a alimento y refugios, así como para escapar de depredadores.

Kaliontzopoulou explica que el comportamiento generalista puede ofrecer ventajas a largo plazo para adaptarse a climas cada vez más cálidos, pero también incrementa la exposición a los riesgos de depredación. El estudio combina datos fisiológicos, conductuales y ambientales para mostrar cómo las variaciones climáticas podrían alterar los patrones espaciales y temporales de animales ectotermos como los lagartos.

Los hallazgos destacan a los lagartos como modelos clave para entender cómo el incremento de las temperaturas afecta a las especies que dependen del calor externo. La investigación subraya la necesidad de estrategias de conservación que consideren estos cambios de comportamiento, en particular para aquellas especies ya adaptadas a microclimas específicos.

Entre los coautores figuran investigadores de la Universidad de Oporto y de la Academia Checa de Ciencias, quienes publicaron su trabajo en Journal of Animal Ecology en 2026. Las conclusiones del estudio podrían orientar iniciativas de conservación más amplias dirigidas a otras especies ectotérmicas que afrontan presiones ambientales similares.